Lo prometido es deuda. Así que ahí va mi primer post dedicado a una de esas conversaciones trascendentales que sólo surgen cuando ya vas muy “cocido”.
Nosotros no habíamos tomado ni un sólo trago, pero eran las 20.00 de la tarde/noche y seguíamos en la oficina, que para el caso es lo mismo.
Situación: Lecho de muerte. Pensamientos: ¿Qué he vivido? Moraleja: Muerte con sonrisa en la boca, o muerte con los dientes apretados.
Bien pues como es lógico y evidente todo depende de las sensaciones que hayamos vivido. Para ponernos en situación el ejemplo era el siguiente: “Día de playa en un chiringuito cercano, birra en mano, brisa acariciando plácidamente todo lo que el bañador no tapa“. Bien si cerramos los ojos podemos sentir esa sensación si alguna vez la hemos vivido. Podemos sentir incluso el olor y ver que los colores tienen más luz de la que tendrian un día normal. Es agradable y es apacible.
“Ahora y dentro de esa misma situación pasa una ambulancia por el paseo marítimo, las sirenas a todo trapo y podemos escuchar el rugir de su motor mientras pita de modo incesante para pasar entre los coches“. Obviamente se ha jodido del todo la sensación anterior.
Con todo esto llegamos a la conclusión, de que la vida está llena de sensaciones. Algunas de ellas son muy chulas, merece la pena vivirlas a costa de cualquier otra cosa, ya que nosotros mismos somos la suma de todas ellas, y en concreto en el “amor” venimos a dar y a recibir sensaciones de puta madre.
Ale ahí queda. A morirse con una sonrisa y regalar buenas sensaciones =)
P.D. Espero haberlo explicado medio bien, de no ser así, se admiten contra-comments. Esto en twitter hubiera sido imposible de explicarlo…
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