Lo prometido es deuda. Así que ahí va mi primer post dedicado a una de esas conversaciones trascendentales que sólo surgen cuando ya vas muy “cocido”.
Nosotros no habíamos tomado ni un sólo trago, pero eran las 20.00 de la tarde/noche y seguíamos en la oficina, que para el caso es lo mismo.
Situación: Lecho de muerte. […]